HABLANDO CON APEGO A LA VERDAD Por: Manuel Fernández
HABLANDO CON APEGO A LA VERDAD
Por: Manuel Fernández
Vendedores de agua en las céntricas calles de la Ciudad de México han sido víctimas de una maniobra que les tomó por sorpresa: alguien registró al famoso Pato Merlín —ese personaje que es orgullo y emblema del Mundial y embajador — como si fuera suya propiedad exclusiva, ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI).
Recordemos que este organismo público tiene la misión de administrar, proteger y dar certeza jurídica a las creaciones, marcas e invenciones de innovadores, creadores y emprendedores en todo el país, con el fin de impulsar la competitividad y respetar el esfuerzo de quienes generan ideas y símbolos propios. Pero en este caso, el registro luce como un claro abuso.
Para toda la ciudadanía queda claro: el Pato Merlín es el rostro reconocido, el embajador y pertenece por derecho propio a la familia de los vendedores de agua de la capital. Por lo mismo, esta acción constituye un fraude evidente que pone en duda también el control del propio instituto. Las autoridades competentes deben intervenir sin demora, aplicar la ley con toda claridad y restituir la propiedad a quienes realmente crearon, usaron y dieron vida a este símbolo popular, a los verdaderos dueños del pato Merlín.
Y mientras en la capital se vive esta injusticia, hay ejemplos dignos que se dan en otras tierras: en el municipio de Cuichapa, Veracruz, el presidente municipal Fernando Hernández Martínez y su esposa Liliana Vargas López, presidenta del Sistema DIF local, no se quedan en la oficina. Ya sea bajo el calor intenso o bajo la lluvia, recorren cada rincón, visitan casa por casa y llevan apoyo con despensas y materiales para útiles escolares. Este martes, además, hacen un llamado abierto: invitan a toda la población a donar tapas de plástico, con el fin de recaudar recursos y ayudar a personas que luchan contra el cáncer.
Más detalles, en la próxima entrega…

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