Municipios de las Altas Montañas se unen para reforestar con pino pátula: recuperan ecosistemas dañados y garantizan agua y seguridad ambiental

Diario Informativo de Veracruz Por: Víctor Manuel Fernández Marinero Córdoba, Veracruz, 7 de mayo de 2026.- Autoridades y organizaciones impulsan una gran jornada de reforestación en la región de las Altas Montañas, con la entrega y siembra de 13 mil 150 ejemplares de pino pátula, especie nativa de la zona. La iniciativa, a cargo del Proyecto de Reforestación 2026 Pico de Orizaba y el Club Rotario Córdoba Quijote, se realiza en coordinación con los ayuntamientos de Nogales, Maltrata y otros municipios vecinos, con el fin de restaurar áreas dañadas por incendios y tala descontrolada. Según explicó Jorge Luis Guerrero Morales, director del proyecto, la actividad principal tendrá lugar el próximo 5 de junio de 2026, a las 11:00 horas, en la localidad de Loma Grande, perteneciente al municipio de Mariano Escobedo. En ese punto se entregarán las plantas a habitantes de Nogales y Maltrata, además de realizarse una siembra simbólica que dará inicio formal a las labores de recuperación. Origen de la iniciativa: daños ambientales y necesidad de restauración El programa responde a los graves impactos provocados por los incendios forestales de 2023 y 2024, que afectaron más de 2 mil 100 hectáreas entre Ciudad Mendoza y Nogales. Para recuperar completamente ese ecosistema, se estima que se requieren al menos 2 millones 100 mil ejemplares de pino pátula, especie clave para la conservación del suelo y el ciclo del agua. Los árboles que se entregarán provienen del Vivero La Joya, ubicado también en Mariano Escobedo. A esta estrategia se suman ocho municipios de la región: Maltrata, Ciudad Mendoza, Nogales, Río Blanco, Orizaba, Ixtaczoquitlán, Fortín y Córdoba. La alianza entre gobiernos locales, sociedad civil y vecinos busca transformar la recuperación ambiental en una política conjunta y permanente. Reforestación como estrategia de seguridad ambiental La propuesta va más allá de la simple siembra de árboles: forma parte de una visión integral que redefine la protección de la naturaleza como un asunto de seguridad nacional. Un entorno degradado reduce la disponibilidad de agua, afecta la producción de alimentos y debilita la estabilidad de las comunidades, lo que puede derivar en conflictos o mayor vulnerabilidad ante fenómenos climáticos. Por ello, el Club Rotario Córdoba Quijote hace un llamado a los gobiernos municipal, estatal y federal, así como a la población, para invertir en la naturaleza. “No es solo una cuestión ecológica: es una decisión estratégica que sostiene el bienestar y la estabilidad de todos”, destacaron los organizadores. El agua: recurso prioritario y activo estratégico El agua es el eje central de esta visión. En Veracruz y en todo México, los recursos hídricos enfrentan crecientes presiones por contaminación, cambio climático y mayor demanda. La seguridad hídrica está ligada directamente a la seguridad nacional: sin agua suficiente y de calidad, colapsan actividades agrícolas, industriales y el abasto urbano. Ejemplo claro son los sistemas de presas y ríos que abastecen a grandes ciudades del centro del país —como el sistema Cutzamala—, donde la infraestructura y los ecosistemas son fundamentales para enfrentar sequías y estiajes cada vez más severos. Otro reto emergente son los contaminantes permanentes (PFAS), sustancias químicas que permanecen décadas en agua y suelo, y representan riesgos graves para la salud y la biodiversidad. Ante ello, la restauración de humedales y bosques se vuelve una herramienta esencial: estos espacios actúan como barreras naturales, regulan el flujo hídrico y evitan la desertificación. Bosques: aliados para captar humedad y proteger el territorio Una de las ideas más importantes que impulsa esta iniciativa —apoyada también por el grupo Laudate Deum— es que los bosques funcionan como “productores y guardianes de agua”. En las faldas del Pico de Orizaba, los árboles y la vegetación captan la humedad atmosférica, recargan acuíferos y mantienen el caudal de arroyos, lagos y manantiales. En tiempos de estiaje, la falta de vegetación agrava la escasez hídrica. Por el contrario, restaurar zonas dañadas crea barreras ecológicas que frenan el avance de zonas áridas, protegen la biodiversidad y aumentan la resiliencia del territorio. “Recuperar ecosistemas permite que la naturaleza vuelva a su equilibrio y cumpla su función de defensa ante el clima”, explicó Guerrero Morales. Esta estrategia ya se aplica con éxito en otras regiones de México —como Oaxaca y el norte del país—, donde la restauración de zonas limítrofes ha mejorado la captación de agua y reducido riesgos ambientales. No sustituye otras medidas de protección, pero añade una capa de defensa basada en la propia naturaleza. La jornada del próximo 5 de junio es, por tanto, el inicio de un compromiso conjunto: devolver vida a los bosques y asegurar el agua y el futuro de las comunidades de las Altas Montañas.

Comentarios